"Me siento mal" es una frase que dice mucho y muy poco a la vez. Puede querer decir cansado, triste, enojado, preocupado, decepcionado o todo junto. Mientras se queda así, en general, es difícil saber qué hacer con ella.
Ponerle un nombre más preciso a lo que sientes es un ejercicio pequeño que cambia la forma de mirarlo. Hay investigación en psicología que sugiere que nombrar una emoción puede ayudar a que se sienta un poco menos abrumadora.
Del "mal" a la palabra
Una forma de empezar es preguntarte: ¿esto se parece más a enojo, a tristeza, a miedo o a otra cosa? Y luego: ¿qué tan fuerte es? No es lo mismo melancolía que tristeza, ni tristeza que pena. No es lo mismo interés que anticipación, ni anticipación que vigilancia.
Lo que tiene nombre se puede mirar. Lo que no lo tiene, solo se siente.
La rueda de emociones
En Pensive puedes usar la rueda de Plutchik: ocho emociones básicas, cada una con tres intensidades. No es un examen ni hay respuestas correctas. Es solo un mapa para encontrar la palabra que más se acerca.
Y la eliges tú. La IA nunca te dice qué sientes, porque nadie lo sabe mejor que tú.
Lo que no es
Nombrar una emoción no la resuelve ni la hace desaparecer. Si una emoción te acompaña con mucha fuerza durante mucho tiempo, vale la pena hablarlo con un profesional.




