Los días se parecen mucho entre sí y se olvidan rápido. Si intentas recordar qué hiciste un martes de hace tres meses, probablemente no encuentres nada. Y sin embargo ese día pasó algo: una conversación, una preocupación, una risa.
Escribir es una manera de guardar lo que la memoria suelta.
Lo que se guarda
No solo los hechos. También cómo los viviste: qué te preocupaba, qué te ilusionaba, qué pensabas de algo que hoy ves distinto. Esa parte es la que más rápido se olvida, y la que más sorprende cuando vuelves a leerla.
Releerte es encontrarte con alguien que eras y que ya no recordabas.
Para tu yo de más adelante
Dentro de un año, tus entradas van a contar una historia que hoy no puedes ver completa: lo que cambió, lo que se repitió, lo que ya no te quita el sueño. En Pensive, "Mi mes" te deja mirar tus entradas con sus portadas y sus colores, sin interpretaciones: lo que encuentres ahí lo decides tú.
Cómo empezar
No hace falta escribir mucho. Una línea por día ya es un registro. Con el tiempo, esas líneas se vuelven un lugar al que puedes regresar.




